Quiénes somos

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Nuestra misión es la de formar corazones; ¡cuán hermosa misión!

Madre Alberta

 

U n centro educativo católico que existe porque es la continuidad directa de la obra confiada a M. Alberta, y que dio origen a nuestro Instituto de Religiosas.

Fue fundado por la misma M. Alberta en 1892 con la finalidad de responder a una necesidad social del momento y del lugar: la educación cristiana de la mujer.

Hoy por hoy el colegio Pureza de María de Manacor tiene una misión y estilo propios adecuados para la sociedad actual.

Nuestro Estilo Educativo

Fomentamos y queremos un estilo propio que se caracteriza principalmente por:

  • Atención individualizada a los alumnos mediante una metodología abierta y flexible adaptada a las necesidades existentes.
  • Pedagogía preventiva que propone a los alumnos experiencias positivas.
  • Ambiente educativo dialogante, en un clima de libertad y participación que favorece el espíritu de familia.
  • Opción clara por la calidad que nace del esfuerzo común de toda la comunidad educativa.
  • Oferta respetuosa de una experiencia de fe.

Propuesta Educativa de los Colegios Pureza de María.

Propuesta Educativa: propuestaeducativa_1

No podemos hablar de la historia del centro separándola de la vida de la fundadora de la Congregación de Religiosas Pureza de María, conocida por todos como Madre Alberta.

En el pueblo de Pollença (Mallorca), el 6 de Agosto de 1837 nace Cayetana Alberta Giménez y Adrover, una mujer que gracias a su claridad de ideas y su esfuerzo aportó mucho a la sociedad de entonces en el campo de la educación. Esa aportación no se acabó con el tiempo, sino que ha ido aumentando y ha llegado a muchas partes del mundo hasta nuestros días.

Alberta era hija de D. Alberto y Dª Apolonia que se unieron en matrimonio en 1836. Por destinos de D. Alberto, que era sargento del Cuerpo de Carabineros de la Hacienda Pública, la familia vivió en Mallorca, Menorca y Barcelona. En esta última ciudad Alberta obtuvo el título de maestra (1851). Unos años más tarde instaló su propia escuela para niñas en Palma de Mallorca.

En 1859 Francisco Civera, el profesor particular de Alberta, le pidió la mano y ella aceptó con gusto. El 7 de abril de 1860 Francisco y Alberta se prometieron fidelidad en la parroquia de San Nicolás de Palma. Formaron una pareja con profunda vocación por la enseñanza y la pedagogía. Combinaban perfectamente su vida profesional con su vida familiar. Tuvieron cuatro hijos de los cuales sólo sobrevivió uno, Alberto. A los 41 años de edad falleció Francisco, nueve años después de haber contraído matrimonio con Alberta.

El dolor y la dificultad se hicieron constantemente presentes en la vida de Alberta. Desde la muerte de tres de sus hijos y su marido se acostumbró a vivir con el sufrimiento. Pero esto no hizo que se hundiera, sinó todo lo contrario, con la ayuda de Dios se llenó de fuerza para seguir adelante con su vida y su vocación.

El día 2 de marzo de 1870, Alberta recibió en su casa una visita importante que cambió su vida para siempre. Fueron a verla el alcalde de Palma, el canónigo D. Tomás Rullán y D. José Ignacio Moragues, amigo de su esposo y que entonces era el inspector de las escuelas de Educación Primaria. Llegaban de parte del Obispo de Mallorca, D. Miguel Salvá, con una propuesta inesperada: hacerse cargo de la dirección del Real Colegio de la Pureza de María. El obispo le proponía asumir la misión de educar en nombre de la Iglesia. Alberta aceptó y en poco tiempo el viejo colegio se convirtió en uno de los más prestigiosos de la ciudad.

Dos años más tarde D. Alberta comenzará un nuevo reto dentro de la Pureza: la Escuela Normal de Maestras.

En 1874 fue cuando Alberta creyó que era el momento de hacer realidad lo que Dios le pedía: transformar el grupo de maestras en una comunidad religiosa, y así fue.

Nuestro colegio de Manacor fue fundado el mismo año que la Congregación fue aprobada canónicamente, el año 1892. Mientras se construía el edificio del colegio, la comunidad de hermanas vivía en un piso de la calle Oleza y las clases se impartían en otro piso de la que es ahora la calle del Rector Caldentey.

M. Alberta fue Superiora General de la congregación desde el principio hasta el año 1916 en el que renunció a causa de su poca salud.

En la madrugada del 21 de diciembre de 1922 la vida de M. Alberta se apagó para ella, pero siguió encendida con mucha fuerza para todos los que de una manera u otra hemos recibido los beneficios de toda su obra. Desde ese momento Alberta alcanzó su mayor fin como ella misma decía: DIOS.

Sitio web Religiosas Pureza de María.

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